Terapia de Abrazos

(La Guía)

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EXPLORAR CON AUTENTICIDAD

CONOCERNOS A TRAVÉS DEL OTRO

La idea detrás de esta "terapia" es liberar represiones, miedos y bloqueos, fomentando la sensación de acompañamiento y confianza. Este enfoque permite superar el temor a explorar nuestra identidad en este plano y acercarnos a otros individuos. A través de una técnica corporal aparentemente sencilla pero increíblemente poderosa, se busca incrementar la conciencia propia y dimensional, y acceder a la desnudez de una manera natural.

A través de esta guía paso a paso, queremos transmitirte la sensación plena de una práctica de Terapia de Abrazos.

1 Nos ponemos de espaldas, hacemos contacto con los ojos cerrados. Espalda con espalda. Prestamos atención a lo que contacta, y a lo que no contacta. Qué nos dice. Nos damos cuenta de lo que está pasando. Lo registramos. Tomamos conciencia de nuestro propio cuerpo.


2 Nos separamos dando un paso adelante. Cada uno como si estuviera en su propia habitación, respiramos, una, dos, tres, hasta cuatro veces.


Entre cada secuencia registramos lo vivido y lo almacenamos en lo profundo del ser.






3  Proceso de desvestirse. 

Cada uno quita al otro una prenda. De a uno a la vez. De espaldas. Se puede ayudar sutilmente si es necesario. Es posible bajar la altura un poco también. La ropa puede ser impar. Quedan más prendas para uno si es así.


Nos quitamos la ropa como un acto muy sensorial. Sentimos cada movimiento de la tela y su contacto. Nos podemos rozar. Presencia plena. Experiencia netamente tántrica.  Con amor apoyar la ropa en el piso.


4 Volvemos a unir las espaldas. 


Ahora no hay prendas entre medio. Jugar con movimientos. Voy moviendo mi cuerpo. Con la cabeza acaricio la de la otra persona.  Sin demasiada conciencia o intención.  Puede haber una nueva zona de contacto que aparece…


Nuevamente se invita a registrar esa experiencia profunda. Pieles sin ropas de espalda.

5 Antes de iniciar los abrazos, hacer unas respiraciones previas. Tres o cuatro. Inhalo moviendo los brazos hacia arriba y suspiro con energía al bajarlos. Talones levantados sobre el piso la segunda vez.

Suelto en forma natural, sin hacer esfuerzo.


Tensiono todos los músculos, después libero. Con sonido liberador, gemido. Abre la posibilidad estar preparados para  gemir en los abrazos.



6 Pasamos a los abrazos.


Para esta secuencia de abrazos los dos se ponen de frente. Sin hablar. Con ojos cerrados. Culto al silencio. Distintos tipos de postura y de roles. Dador y receptor. Todo uno o el otro. Uno a la vez. Alternamos.


Dador total, o receptor total. Postura diferente. Nos habilitamos a una u otra. Puede empezar el guía. 

Los abrazos se pueden inventar:


  • Un brazo solo.
  • Abrazo.
  • Dedos.
  • Codos.
  • Partes del cuerpo
  • Agacharse. Pies.
  • Arrodillarse. 
  • Buscar contacto
  • Creatividad porque se generan diversos tipos de abrazos.


Cuando se siente que concluyó la secuencia, se toman las manos y se aprietan fuerte las palmas. Como un botón, “acá se terminó”.

Volvemos a la posición original de espaldas, nos separamos un paso. Intimidad para cada quién. Nos vamos cada uno a su habitación y meditamos.

Observamos que nos pasó. Podés tocarte el cuerpo. Donde quieras. Por el motivo que quieras.


  • La piel.
  • Una zona tensa. 
  • Una zona erógena.


Volvemos un paso atrás. Nos darnos vuelta. Ahora el dador es receptor.

7 Abrazo desde atrás.


Segundo conjunto de abrazos. Solo uno gira para abrazar desde atrás. 

La idea de los ojos cerrados es no mirarnos.

Últimas dos secuencias


8 La primera con más libertad.


No somos dadores ni receptores. Elegimos serlo cuando lo deseamos. Por delante. Es abierto.

Puede pasar mucho. Los dos podemos terminarlo cuando lo deseamos si sentimos que es el momento.


Nos damos vuelta, enfrentamos las espaldas. Almacenamos nuestras sensaciones.


9 Última secuencia.


Somos dadores y receptores cuando lo deseamos. Y movimiento libre dentro de un ámbito. Puede ser una alfombra. Podemos quedar ambos de adelante.


Se produce una danza implícita. Se generan coreografías no planificadas que pueden ser danzas muy eróticas con una energía muy sensorial.


Cuando se termina la última secuencia nos volvemos a girar y abrimos los ojos de a poco y nos encontramos con la mirada.


Concluimos con un gran abrazo entre ambos.

Cada experiencia es un mundo, con cada cuerpo.


Se puede finalizar con una meditación con devolución de cómo se sintió.


O nos podemos sentar cómodos con una bata y compartir la energía que nos acompaña.

Créditos a M.G. quién colaboro desde la redacción para esta sección.




Si quieres conocer más sobre la Terapia de Abrazos lee este artículo

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